miércoles, 28 de febrero de 2024

Presentación de un Libro de Ramón Molina Navarrete: “Sonetos de Pasión y Gloria”


Participantes en la presentación del libro “Sonetos de Pasión y Gloria”. 

Fotografía: Diego Godoy Cejudo.


El pasado viernes, 23 de febrero, en el Auditorio del Hospital de Santiago de Úbeda, tuvo lugar un acto de hondo sentido para la Academia (porque un académico, Ramón Molina Navarrete, fue su protagonista), para la poesía (ya que un libro de sonetos suyo fue presentado) y para la fe cristiana (pues Cristo y su Madre, la Virgen María, en sus distintas advocaciones, son los destinatarios de los versos).

La obra lleva por título “Sonetos de Pasión y Gloria”, y está formado por un buen ramillete de poemas, dedicados a todas y cada una de las imágenes, tanto de pasión como de gloria, de la ciudad de los Cerros. Está ilustrado con fotografías de Diego Godoy Cejudo y tiene la particularidad de que, junto a cada soneto, aparece un código QR, mediante el cual la persona interesada en la obra, puede escuchar el soneto recitado por el autor del mismo, siendo la música de fondo una marcha procesional alusiva a la imagen protagonista, en cada caso.

En los sonetos que aparecen en el libro que nos ocupa, se conjugan, a la perfección, con la maestría sublime que caracteriza a Molina Navarrete, la calidad literaria que él imprime a todas sus composiciones poéticas, con la hondura religiosa que rezuma su acendrada fe, y eso es algo que está al alcance de muy pocos elegidos, y nuestro querido Ramón (académico correspondiente, no lo olvidemos), está entre ellos.

El acto de presentación estuvo a cargo, en primer lugar, de Inés Concepción López Pradas, maestra, casada con Juan David Molina Hurtado (el hijo pequeño de Ramón), quien, con un laconismo no exento de ternura, sencillez y elegancia, hizo una breve descripción de cómo se iba a desarrollar el acto.

En segundo término, José Ramón Molina Hurtado (el hijo mayor de Molina Navarrete), presentó a su padre, con una oratoria rayana con la perfección, glosando la figura de su progenitor como poeta, pero, sobre todo, como hombre, describiendo las tres etapas de la vida por las que, según él, pasamos las personas, deteniéndose en las características de la última, en la que se encuentra ya su padre, y que definió con una frase: meditación de lo vivido.

Fue entonces cuando Ramón Molina Navarrete tomó la palabra, y lo hizo, a esas alturas del acto, con los sentimientos a flor de piel (y no era para menos, pues el hombre no es de piedra), explicando lo que la creación de la obra poética que se estaba presentando esa noche había significado para él y, también, para Úbeda, su ciudad, la “dama de sus sueños”, a la que se la ha legado como testimonio de fe y de cariño, y no sólo en sentido figurado, sino literal, pues el libro no se va a poner a la venta, siendo su propia mujer, Juani Hurtado Narváez (¿cabe más generosidad, en un sencillo gesto como este, tan cargado de simbolismo?), la que les entregaba un ejemplar del libro de sonetos a las personas que habían asistido al acto, ya a la conclusión del mismo.

Un acto que fue cerrado por el concejal de Educación del Ayuntamiento de Úbeda, Pedro Jesús López González, quien (cosa rara en los políticos), estuvo bien, digno y en consonancia con el ambiente que se respiraba en el Auditorio. Huyó de demagogias baratas y cursilerías al uso. Fundamentalmente dijo que Úbeda quiere mucho a Ramón Molina Navarrete (eso es una evidencia), que la ciudad está en deuda con él (eso lo sabemos todos) y que esa deuda se saldará más pronto que tarde (dicho queda, para que se lo recordemos, si el Ayuntamiento no lo cumple).

Lo que ignora ese concejal (porque nadie se lo ha contado), es que ese reconocimiento debería haberse producido ya, aunque, como afirma el conocido refrán, “nunca es tarde, si la dicha es buena”. Y en este caso la dicha es muy buena, pues Ramón Molina Navarrete (académico correspondiente, no lo olvidemos), ha hecho por Úbeda muchas cosas y todas ellas muy buenas.

Y lo último ha sido tan bueno, tan excelso, tan sublime y tan generoso, como fundir la fe cristiana y la poesía inmortal, en una obra maestra que se ofrece gratis, que une a Dios con Úbeda, y cuya lectura sirve, además, de oración y deleite, a partes iguales.

Qué menos que Úbeda le diga: GRACIAS.